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viernes, 1 de agosto de 2008

CRITICA: LA MOMIA: LA TUMBA DEL EMPERADOR DRAGÓN

La propia peli da en la clave del por qué de una tercera entrega. Los protagonistas, con una vida aburrida y viviendo del recuerdo, deciden embarcarse en una nueva aventura que a grandes rasgos es exactamente igual que la anterior. Fraser y Bello dan vida a esa pareja de aventureros algo amuermada mientras su hijo, un chaval más que crecidito, sigue sus pasos aunque sin que ellos lo sepan encontrando la tumba de un antiguo emperador chino del que la peli nos ha hecho un prólogo bastante claro. El emperador es más malo que la peste y como vuelva a renacer puede ser el acabose.

A partir de ahí la película sigue el esquema de la segunda entrega, aunque sin desbarrar tanto. A decir verdad es más una mezcla de las dos primeras en cuanto a estructura, virtudes y problemas. Es menos alocada que la segunda parte, que parecía más bien una sucesión de pantallas de un videojuego, aunque no deja de tener algo de eso. Peca, de nuevo, de un gusto excesivo por los efectos especiales, por mucho que canten y por chorras que lleguen a ser en algún instante (lo de los Yetis camilleros me pareció demasiado).


En cuanto al aroma a peli de aventuras de toda la vida, pues se intuye, pero no tarda en difuminarse del mismo modo que en la 2 en cuanto los efectos especiales toman el protagonismo en la segunda mitad de la peli. Hay pullitas, hay momentos para que los personajes resuelvan sus cosillas, para que te caigan bien, pero medidos con cuentagotas.

A su favor, eso sí, que no aburre y tampoco llega a apabullar tanto como la segunda con esa sensación de montaña rusa sin frenos (que quizás estaría bien si no resultase tan artificial). No llega a las dos horas, se toma su tiempo durante la presentación para que nos recoloquemos en el contexto actual de los protagonistas, y durante la segunda mitad resulta divertida, lo justo, pero divertida. No es una película que te produzca carcajadas ni una emoción desmedida, pero al menos no ocurre como con otras sagas recientes (me refiero a Piratas del Caribe), cuya mayor ambición sólo se notaba en un metraje desmedido. Al menos aquí no agotan la fórmula hasta volverla en su contra (¿o soy el único al que Sparrow le encantó en la primera parte y le daba dolor de cabeza ya en la segunda?).


En cuanto a las novedades, la de Jet Li sobre todo, decir que me quedo con Arnold Vosloo, que resultaba mucho más amenazador. Que aunque éste pegue más y mejor tiene tan poca presencia (mucha acción pero pocas oportunidades para ganarse el carisma) que, vale, será muy malo, pero lo más siniestro que hace es potar barro al principio de la peli (barro Amstrad, que se nota). También me ha chocado que unos padres de 40 años tengan un hijo de veintantos.
Como detalle queda algún guiño a La Última Cruzada (sabréis cual en cuanto lo veáis), aunque mucho menos emocionante.

Via: www.lashorasperdidas.com